<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6740235454847775795</id><updated>2011-04-22T05:10:19.939+02:00</updated><title type='text'>Formacion Cofrade</title><subtitle type='html'>Espacio dedicado a la publicación de textos y actividades para la formación de los cofrades de la Hermandad de Cofradías de la Orden Tercera de Ferrol.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://formacioncotsoledad.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6740235454847775795/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://formacioncotsoledad.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Cofradia Soledad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18019682749648288862</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/SNy6Ll3FaXI/AAAAAAAAAGw/Do_7X2z0-pc/S220/cofradiasoledad_02.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>4</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6740235454847775795.post-4398306846345890340</id><published>2009-02-24T13:35:00.003+01:00</published><updated>2009-02-24T13:41:28.243+01:00</updated><title type='text'>MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2009</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/SaPqow1ZZrI/AAAAAAAAAIg/pxYkPjmAMsE/s1600-h/logo_ratzinger.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306342771997107890" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 150px; CURSOR: hand; HEIGHT: 185px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/SaPqow1ZZrI/AAAAAAAAAIg/pxYkPjmAMsE/s320/logo_ratzinger.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt; MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2009&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Jesús, después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre" (Mt 4,2)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;¡Queridos hermanos y hermanas!&lt;br /&gt;Al comenzar la Cuaresma, un tiempo que constituye un camino de preparación espiritual más intenso, la Liturgia nos vuelve a proponer tres prácticas penitenciales a las que la tradición bíblica cristiana confiere un gran valor —la oración, el ayuno y la limosna— para disponernos a celebrar mejor la Pascua y, de este modo, hacer experiencia del poder de Dios que, como escucharemos en la Vigilia pascual, “ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos” (Pregón pascual). En mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, este año deseo detenerme a reflexionar especialmente sobre el valor y el sentido del ayuno. En efecto, la Cuaresma nos recuerda los cuarenta días de ayuno que el Señor vivió en el desierto antes de emprender su misión pública. Leemos en el Evangelio: “Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre” (Mt 4,1-2). Al igual que Moisés antes de recibir las Tablas de la Ley (cfr. Ex 34, 8), o que Elías antes de encontrar al Señor en el monte Horeb (cfr. 1R 19,8), Jesús orando y ayunando se preparó a su misión, cuyo inicio fue un duro enfrentamiento con el tentador.&lt;br /&gt;Podemos preguntarnos qué valor y qué sentido tiene para nosotros, los cristianos, privarnos de algo que en sí mismo sería bueno y útil para nuestro sustento. Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. Por esto, en la historia de la salvación encontramos en más de una ocasión la invitación a ayunar. Ya en las primeras páginas de la Sagrada Escritura el Señor impone al hombre que se abstenga de consumir el fruto prohibido: “De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio” (Gn 2, 16-17). Comentando la orden divina, San Basilio observa que “el ayuno ya existía en el paraíso”, y “la primera orden en este sentido fue dada a Adán”. Por lo tanto, concluye: “El ‘no debes comer’ es, pues, la ley del ayuno y de la abstinencia” (cfr. Sermo de jejunio: PG 31, 163, 98). Puesto que el pecado y sus consecuencias nos oprimen a todos, el ayuno se nos ofrece como un medio para recuperar la amistad con el Señor. Es lo que hizo Esdras antes de su viaje de vuelta desde el exilio a la Tierra Prometida, invitando al pueblo reunido a ayunar “para humillarnos —dijo— delante de nuestro Dios” (8,21). El Todopoderoso escuchó su oración y aseguró su favor y su protección. Lo mismo hicieron los habitantes de Nínive que, sensibles al llamamiento de Jonás a que se arrepintieran, proclamaron, como testimonio de su sinceridad, un ayuno diciendo: “A ver si Dios se arrepiente y se compadece, se aplaca el ardor de su ira y no perecemos” (3,9). También en esa ocasión Dios vio sus obras y les perdonó.&lt;br /&gt;En el Nuevo Testamento, Jesús indica la razón profunda del ayuno, estigmatizando la actitud de los fariseos, que observaban escrupulosamente las prescripciones que imponía la ley, pero su corazón estaba lejos de Dios. El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que “ve en lo secreto y te recompensará” (Mt 6,18). Él mismo nos da ejemplo al responder a Satanás, al término de los 40 días pasados en el desierto, que “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4). El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el “alimento verdadero”, que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34). Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de “no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal”, con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia.&lt;br /&gt;La práctica del ayuno está muy presente en la primera comunidad cristiana (cfr. Hch 13,3; 14,22; 27,21; 2Co 6,5). También los Padres de la Iglesia hablan de la fuerza del ayuno, capaz de frenar el pecado, reprimir los deseos del “viejo Adán” y abrir en el corazón del creyente el camino hacia Dios. El ayuno es, además, una práctica recurrente y recomendada por los santos de todas las épocas. Escribe San Pedro Crisólogo: “El ayuno es el alma de la oración, y la misericordia es la vida del ayuno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica” (Sermo 43: PL 52, 320, 332).&lt;br /&gt;En nuestros días, parece que la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien, en una cultura marcada por la búsqueda del bienestar material, el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una “terapia” para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios. En la Constitución apostólica Pænitemini de 1966, el Siervo de Dios Pablo VI identificaba la necesidad de colocar el ayuno en el contexto de la llamada a todo cristiano a no “vivir para sí mismo, sino para aquél que lo amó y se entregó por él y a vivir también para los hermanos” (cfr. Cap. I). La Cuaresma podría ser una buena ocasión para retomar las normas contenidas en la citada Constitución apostólica, valorizando el significado auténtico y perenne de esta antigua práctica penitencial, que puede ayudarnos a mortificar nuestro egoísmo y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, primer y sumo mandamiento de la nueva ley y compendio de todo el Evangelio (cfr. Mt 22,34-40).&lt;br /&gt;La práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor. San Agustín, que conocía bien sus propias inclinaciones negativas y las definía “retorcidísima y enredadísima complicación de nudos” (Confesiones, II, 10.18), en su tratado La utilidad del ayuno, escribía: “Yo sufro, es verdad, para que Él me perdone; yo me castigo para que Él me socorra, para que yo sea agradable a sus ojos, para gustar su dulzura” (Sermo 400, 3, 3: PL 40, 708). Privarse del alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios.&lt;br /&gt;Al mismo tiempo, el ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos. En su Primera carta San Juan nos pone en guardia: “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (3,17). Ayunar por voluntad propia nos ayuda a cultivar el estilo del Buen Samaritano, que se inclina y socorre al hermano que sufre (cfr. Enc. Deus caritas est, 15). Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. Precisamente para mantener viva esta actitud de acogida y atención hacia los hermanos, animo a las parroquias y demás comunidades a intensificar durante la Cuaresma la práctica del ayuno personal y comunitario, cuidando asimismo la escucha de la Palabra de Dios, la oración y la limosna. Este fue, desde el principio, el estilo de la comunidad cristiana, en la que se hacían colectas especiales (cfr. 2Co 8-9; Rm 15, 25-27), y se invitaba a los fieles a dar a los pobres lo que, gracias al ayuno, se había recogido (cfr. Didascalia Ap., V, 20,18). También hoy hay que redescubrir esta práctica y promoverla, especialmente durante el tiempo litúrgico cuaresmal.&lt;br /&gt;Lo que he dicho muestra con gran claridad que el ayuno representa una práctica ascética importante, un arma espiritual para luchar contra cualquier posible apego desordenado a nosotros mismos. Privarnos por voluntad propia del placer del alimento y de otros bienes materiales, ayuda al discípulo de Cristo a controlar los apetitos de la naturaleza debilitada por el pecado original, cuyos efectos negativos afectan a toda la personalidad humana. Oportunamente, un antiguo himno litúrgico cuaresmal exhorta: “Utamur ergo parcius, / verbis, cibis et potibus, / somno, iocis et arctius / perstemus in custodia – Usemos de manera más sobria las palabras, los alimentos y bebidas, el sueño y los juegos, y permanezcamos vigilantes, con mayor atención”.&lt;br /&gt;Queridos hermanos y hermanas, bien mirado el ayuno tiene como último fin ayudarnos a cada uno de nosotros, como escribía el Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II, a hacer don total de uno mismo a Dios (cfr. Enc. Veritatis Splendor, 21). Por lo tanto, que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo. Pienso, especialmente, en un mayor empeño en la oración, en la lectio divina, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical. Con esta disposición interior entremos en el clima penitencial de la Cuaresma. Que nos acompañe la Beata Virgen María, Causa nostræ laetitiæ, y nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en “tabernáculo viviente de Dios”. Con este deseo, asegurando mis oraciones para que cada creyente y cada comunidad eclesial recorra un provechoso itinerario cuaresmal, os imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica.&lt;br /&gt;Vaticano, 11 de diciembre de 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BENEDICTUS PP. XVI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6740235454847775795-4398306846345890340?l=formacioncotsoledad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://formacioncotsoledad.blogspot.com/feeds/4398306846345890340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6740235454847775795&amp;postID=4398306846345890340&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6740235454847775795/posts/default/4398306846345890340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6740235454847775795/posts/default/4398306846345890340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://formacioncotsoledad.blogspot.com/2009/02/mensaje-del-santo-padre-benedicto-xvi.html' title='MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2009'/><author><name>Cofradia Soledad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18019682749648288862</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/SNy6Ll3FaXI/AAAAAAAAAGw/Do_7X2z0-pc/S220/cofradiasoledad_02.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/SaPqow1ZZrI/AAAAAAAAAIg/pxYkPjmAMsE/s72-c/logo_ratzinger.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6740235454847775795.post-3905035026799400279</id><published>2008-05-05T21:05:00.004+02:00</published><updated>2008-12-12T01:30:10.224+01:00</updated><title type='text'>Catequesis para adultos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/SB9bVEzMw5I/AAAAAAAAAE4/nU67JaGPT9I/s1600-h/escudoobispado.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196972912632710034" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 185px; CURSOR: hand; HEIGHT: 207px" height="229" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/SB9bVEzMw5I/AAAAAAAAAE4/nU67JaGPT9I/s320/escudoobispado.jpg" width="208" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;P&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;ublicamos un extracto de la Catequesis "On-line" que desde hace unas semanas aparece en la web de la Diócesis y que esperamos sea de vuestro interés:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La búsqueda de Dios&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Vivimos en un mundo que está pasando por cambios muy profundos y vemos que esos cambios afectan también al campo religioso. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No son pocos los hombres y mujeres de hoy que se van cerrando a la Trascendencia y poco a poco se acostumbran a vivir de espaldas a Dios, o sin que Dios tenga una influencia real en sus vidas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Es frecuente encontrarse con expresiones como estas: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;"No sé si creo o no. Muchas de las prácticas religiosas que hacía ya no me atraen", &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;"Cada vez que pienso en cosas de religión me entran dudas", &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;"No sé cómo algunos pueden sentirse bastante seguros como para decir que creen", &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;"Sigo yendo a misa, pero no sé decir muy bien por qué voy".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En estos últimos tiempos, nos encontramos con bastantes personas que se van distanciando progresivamente de la Iglesia hasta ir perdiendo el sentido religioso de la vida y así, poco a poco, pueden llegar a perder la fe, de forma que Dios ya no les interesa para nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y todavía entre aquellos que nos declaramos creyentes nos encontramos muchas veces con actitudes equivocadas ante Dios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Veamos algunas de ellas:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;INDIFERENCIA: Dejar a Dios de lado, de forma que se vive como si no existiese y no se siente su falta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;SIN CAMINOS HACIA DIOS: Vivir sin descubrir su presencia en la vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;FALTA DE COMUNICACIÓN: Tener un sentimiento de creer, pero en realidad no comunicarse para nada con Dios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;MIEDO A DIOS: El pensar en Dios se siente como un ser amenazador que constantemente nos está echando en cara nuestra manera de vivir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;UTILIZACIÓN DE DIOS: Buscar un Dios útil que se pueda utilizar y al que se le pueda sacar provecho.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Para profundizar en estos temas acceder a: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.mondonedoferrol.org/catequesisadultostema1.htm"&gt;http://www.mondonedoferrol.org/catequesisadultostema1.htm&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6740235454847775795-3905035026799400279?l=formacioncotsoledad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://formacioncotsoledad.blogspot.com/feeds/3905035026799400279/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6740235454847775795&amp;postID=3905035026799400279&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6740235454847775795/posts/default/3905035026799400279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6740235454847775795/posts/default/3905035026799400279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://formacioncotsoledad.blogspot.com/2008/05/catequesis-para-adultos.html' title='Catequesis para adultos'/><author><name>Cofradia Soledad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18019682749648288862</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/SNy6Ll3FaXI/AAAAAAAAAGw/Do_7X2z0-pc/S220/cofradiasoledad_02.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/SB9bVEzMw5I/AAAAAAAAAE4/nU67JaGPT9I/s72-c/escudoobispado.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6740235454847775795.post-1829146544521515641</id><published>2008-03-06T15:36:00.002+01:00</published><updated>2008-12-12T01:30:10.293+01:00</updated><title type='text'>Sentido cristiano de la limosna</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/R9ACKvLYvzI/AAAAAAAAADw/ouLdAqiABvA/s1600-h/escudo+obispo.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174638355334872882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/R9ACKvLYvzI/AAAAAAAAADw/ouLdAqiABvA/s320/escudo+obispo.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Diócesis de mondoñedo-ferrol&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Cuaresma 2008: Sentido cristiano de la limosna&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queridos diocesanos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Papa Benedicto XVI ha escogido la limosna como tema para la Cuaresma del 2008. Con sus mismas palabras en muchas ocasiones lo único que pretendo es ayudaros a profundizar en su Mensaje cuaresmal. Pero entre nosotros, la limosna goza de muy mala prensa. Pensamos que es dar de lo que nos sobra –si no es de lo que nos hemos apropiado injustamente- para callar nuestra conciencia. Parece que fuera imposible practicar la limosna sin hacerlo desde el orgullo y la prepotencia. Con la limosna –afirman algunos convencidos- no se arreglan las desigualdades entre personas y países de la tierra, sino que se perpetúan. ¿No pretendemos dar como regalo lo que debemos en justicia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ayuno, la oración y la limosna forman un todo, no se pueden separar. Para penetrar en el sentido cristiano de la limosna hemos de partir de que la limosna contribuye, junto con el ayuno y la oración, a formar en nosotros el ‘hombre nuevo’ según Cristo Jesús al que nos acercamos cada Pascua. Enseña S. Pedro Crisólogo: "Estas tres cosas, oración, ayuno y misericordia, son una sola cosa, y se vitalizan recíprocamente. El ayuno es el alma de la oración y la misericordia la vida del ayuno. Que nadie trate de dividirlos, pues no pueden separarse. El que tiene solamente una y no tiene las tres juntas, no tiene nada. Por eso quien ora, ayune. Quien ayuna, tenga misericordia [...] El ayuno no germina si la misericordia no lo riega, el ayuno se torna infructuoso si la misericordia no lo fecunda: lo que es la lluvia para la tierra, eso mismo es la misericordia para el ayuno" (Sermón 43: PL.52, 320, 322).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La práctica de la limosna ha de reunir una serie de características si quiere ser verdaderamente cristiana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. La limosna es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad. El Evangelio nos enseña que no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino sólo administradores. No debemos, por tanto, considerarlos una propiedad exclusiva. Es clara la amonestación de Jesús a los que poseen riquezas terrenas y las utilizan sólo para sí mismos. Frente a muchedumbres que carecen de todo, adquieren el tono de un fuerte reproche las palabras de San Juan: "Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?" (1 Jn 3,17). Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. La limosna nos libra de caer en la tentación de idolatrar las riquezas de este mundo. Las riquezas materiales ejercen sobre nosotros una especie de seducción, que –si nos dejamos llevar por ella- llegamos inevitablemente a idolatrarlas. Jesús plantea las cosas en términos excluyentes: "No podéis servir a Dios y al dinero" (Lc 16,13).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. La limosna cristiana ha de hacerse en secreto. "Que no vea tu mano izquierda lo que hace la derecha", dice Jesús, "así tu limosna quedará en secreto" (Mt 6,3-4). Y poco antes había afirmado que no hay que alardear de las propias buenas acciones, para no correr el riesgo de quedarse sin la recompensa de los cielos (cf Mt 6,1-2). La preocupación del discípulo es que todo contribuya a mayor gloria de Dios. Jesús nos enseña: "Brille así vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo" (Mt 5,16). Por tanto, hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra. Que esta conciencia acompañe cada gesto de ayuda al prójimo, evitando que se transforme en una manera de llamar la atención. Si al cumplir una buena acción no tenemos como finalidad la Gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos, sino que más bien aspiramos a satisfacer un interés personal o simplemente a obtener la aprobación de los demás, nos situamos fuera de la óptica evangélica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. La limosna evangélica no es filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros. En la sociedad moderna de la imagen hay que estar muy atentos, ya que esta tentación se plantea continuamente..¿Cómo no dar gracias a Dios por tantas personas que en el silencio, lejos de los reflectores de la sociedad mediática, llevan a cabo con este espíritu acciones generosas de sostén al prójimo necesitado? Sirve bien poco dar los propios bienes a los demás si el corazón se hincha de vanagloria por ello. Por este motivo, quien sabe que "Dios ve en lo secreto" y en el secreto recompensará, no busca un reconocimiento humano por las obras de misericordia que realiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. La práctica de la limosna nos permite experimentar que –como dice la Escritura- hay mayor felicidad en dar que en recibir (Hch 20,35). En este momento somos invitados a considerar la limosna con una Mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material. Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos (cf 2 Cor 5,15). Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay más: San Pedro cita entre los frutos espirituales de la limosna el perdón de los pecados. "La caridad -escribe- cubre multitud de pecados" (1 Pe 4,8). Como a menudo repite la liturgia cuaresmal, Dios nos ofrece, a los pecadores, la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir este don. La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. La limosna educa a la generosidad del amor. San José Benito Cottolengo solía recomendar: "Nunca contéis las monedas que dais, porque yo digo siempre: si cuando damos limosna la mano izquierda no tiene que saber lo que hace la derecha, tampoco la derecha tiene que saberlo" (Detti e pensieri, Edilibri, nº 201). Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo "todo lo que tenía para vivir" (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da la que posee sino lo que es. Toda su persona. Siguiendo el ejemplo de Cristo podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total. Imitándole conseguimos estar dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos. Por tanto, la práctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. La limosna nos ayuda a crecer en caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo. Los Hechos de los Apóstoles cuentan que el Apóstol San Pedro dijo al hombre tullido que le pidió una limosna en la entrada del templo: "No tengo plata ni oro: pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar" (Hch 3,6). Con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que estas reflexiones nos ayuden a ejercitar la práctica cristiana de la limosna. Nos puede resultar muy saludable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De corazón os bendigo,&lt;br /&gt;† Manuel Sánchez Monge, Obispo de Mondoñedo-Ferrol&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;---&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.mondonedoferrol.org/obispo/sentidocristianolimosna.htm"&gt;http://www.mondonedoferrol.org/obispo/sentidocristianolimosna.htm&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6740235454847775795-1829146544521515641?l=formacioncotsoledad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://formacioncotsoledad.blogspot.com/feeds/1829146544521515641/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6740235454847775795&amp;postID=1829146544521515641&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6740235454847775795/posts/default/1829146544521515641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6740235454847775795/posts/default/1829146544521515641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://formacioncotsoledad.blogspot.com/2008/03/sentido-cristiano-de-la-limosna.html' title='Sentido cristiano de la limosna'/><author><name>Cofradia Soledad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18019682749648288862</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/SNy6Ll3FaXI/AAAAAAAAAGw/Do_7X2z0-pc/S220/cofradiasoledad_02.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/R9ACKvLYvzI/AAAAAAAAADw/ouLdAqiABvA/s72-c/escudo+obispo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6740235454847775795.post-8996466765693627835</id><published>2008-02-24T11:37:00.001+01:00</published><updated>2008-12-12T01:30:10.527+01:00</updated><title type='text'>Mensaje para la Cuaresma de 2008</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/R8FLDdQTjyI/AAAAAAAAADo/i-d-Wm1a_1o/s1600-h/cuaresma+08_01.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5170496369962749730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/R8FLDdQTjyI/AAAAAAAAADo/i-d-Wm1a_1o/s400/cuaresma+08_01.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2008&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;“Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre” (2Cor 8,9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Queridos hermanos y hermanas!&lt;br /&gt;1. Cada año, la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos. En el tiempo cuaresmal la Iglesia se preocupa de proponer algunos compromisos específicos que acompañen concretamente a los fieles en este proceso de renovación interior: son la oración, el ayuno y la limosna. Este año, en mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, deseo detenerme a reflexionar sobre la práctica de la limosna, que representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales.&lt;br /&gt;¡Cuán fuerte es la seducción de las riquezas materiales y cuán tajante tiene que ser nuestra decisión de no idolatrarlas! lo afirma Jesús de manera perentoria: “No podéis servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13). La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación, educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina. Las colectas especiales en favor de los pobres, que en Cuaresma se realizan en muchas partes del mundo, tienen esta finalidad. De este modo, a la purificación interior se añade un gesto de comunión eclesial, al igual que sucedía en la Iglesia primitiva. San Pablo habla de ello en sus cartas acerca de la colecta en favor de la comunidad de Jerusalén (cf. 2Cor 8,9; Rm 15,25-27 ).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;2. Según las enseñanzas evangélicas, no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un instrumento de su providencia hacia el prójimo. Como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, los bienes materiales tienen un valor social, según el principio de su destino universal (cf. nº 2404).&lt;br /&gt;En el Evangelio es clara la amonestación de Jesús hacia los que poseen las riquezas terrenas y las utilizan solo para sí mismos. Frente a la muchedumbre que, carente de todo, sufre el hambre, adquieren el tono de un fuerte reproche las palabras de San Juan: “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (1Jn 3,17). La llamada a compartir los bienes resuena con mayor elocuencia en los países en los que la mayoría de la población es cristiana, puesto que su responsabilidad frente a la multitud que sufre en la indigencia y en el abandono es aún más grave. Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;3. El Evangelio indica una característica típica de la limosna cristiana: tiene que hacerse en secreto. “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”, dice Jesús, “así tu limosna quedará en secreto” (Mt 6,3-4). Y poco antes había afirmado que no hay que alardear de las propias buenas acciones, para no correr el riesgo de quedarse sin la recompensa en los cielos (cf. Mt 6,1-2). La preocupación del discípulo es que todo sea para mayor gloria de Dios. Jesús nos enseña: “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestra buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5,16). Por tanto, hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra.&lt;br /&gt;Queridos hermanos y hermanas, que esta conciencia acompañe cada gesto de ayuda al prójimo, evitando que se transforme en una manera de llamar la atención. Si al cumplir una buena acción no tenemos como finalidad la gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos, sino que más bien aspiramos a satisfacer un interés personal o simplemente a obtener la aprobación de los demás, nos situamos fuera de la perspectiva evangélica. En la sociedad moderna de la imagen hay que estar muy atentos, ya que esta tentación se plantea continuamente. La limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros.&lt;br /&gt;¿Cómo no dar gracias a Dios por tantas personas que en el silencio, lejos de los reflectores de la sociedad mediática, llevan a cabo con este espíritu acciones generosas de ayuda al prójimo necesitado? Sirve de bien poco dar los propios bienes a los demás si el corazón se hincha de vanagloria por ello. Por este motivo, quien sabe que “Dios ve en lo secreto” y en lo secreto recompensará, no busca un reconocimiento humano por las obras de misericordia que realiza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;4. La Escritura, al invitarnos a considerar la limosna con una mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir (Hch 20,35). Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos (cf. 2Cor 5,15). Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría.&lt;br /&gt;Más aún: san Pedro cita entre los frutos espirituales de la limosna el perdón de los pecados. “La caridad –escribe– cubre multitud de pecados” (1P 4,8). Como repite a menudo la liturgia cuaresmal, Dios nos ofrece a los pecadores la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir ese don. En este momento pienso en los que sienten el peso del mal que han hecho y, precisamente por eso, se sienten lejos de Dios, temerosos y casi incapaces de recurrir a él. La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;5. La limosna educa a la generosidad del amor. San José Benito Cottolengo solía recomendar: “Nunca contéis las monedas que dais, porque yo digo siempre: si cuando damos limosna la mano izquierda no tiene que saber lo que hace la derecha, tampoco la derecha tiene que saberlo” (Detti e pensieri, Edilibri, n. 201). Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo “todo lo que tenía para vivir” (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona.&lt;br /&gt;Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días que precedente inmediatamente a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala San Pablo, se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. 2Cor 8,9); se ha entregado a sí mismo por nosotros. La Cuaresma nos impulsa a seguir su ejemplo, también a través de la práctica de la limosna. Siguiendo sus enseñanzas podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándolo estaremos dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos.&lt;br /&gt;¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;6. Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma nos invita a “entrenarnos” espiritualmente, también mediante la práctica de la limosna, para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo. Los Hechos de los Apóstoles cuentan que el apóstol san Pedro dijo al tullido que le pidió una limosna en la entrada del templo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar” (Hch 3,6).&lt;br /&gt;Con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera. Por tanto, este tiempo ha de caracterizarse por un esfuerzo personal y comunitario de adhesión a Cristo para ser testigos de su amor.&lt;br /&gt;Que María, Madre y Esclava fiel del Señor, ayude a los creyentes a proseguir la “batalla espiritual” de la Cuaresma armados con la oración, el ayuno y la práctica de la limosna, para llegar a las celebraciones de las fiestas de Pascua renovados en el espíritu. Con este deseo, os imparto a todos una especial bendición apostólica.&lt;br /&gt;Vaticano, 30 de octubre de 2007&lt;br /&gt;BENEDICTUS PP. XVI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;---&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/lent/documents/hf_ben-xvi_mes_20071030_lent-2008_sp.html"&gt;http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/lent/documents/hf_ben-xvi_mes_20071030_lent-2008_sp.html&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6740235454847775795-8996466765693627835?l=formacioncotsoledad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://formacioncotsoledad.blogspot.com/feeds/8996466765693627835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6740235454847775795&amp;postID=8996466765693627835&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6740235454847775795/posts/default/8996466765693627835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6740235454847775795/posts/default/8996466765693627835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://formacioncotsoledad.blogspot.com/2008/02/mensaje-para-la-cuaresma-de-2008.html' title='Mensaje para la Cuaresma de 2008'/><author><name>Cofradia Soledad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18019682749648288862</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/SNy6Ll3FaXI/AAAAAAAAAGw/Do_7X2z0-pc/S220/cofradiasoledad_02.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_6fSaWDwz930/R8FLDdQTjyI/AAAAAAAAADo/i-d-Wm1a_1o/s72-c/cuaresma+08_01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
